Este
núcleo tiene la particularidad de aprovechar casi al máximo
el flujo magnético, evitándose las pérdidas
por dispersión. La forma correcta de armar un transformador
, particularmente un transformador de potencia - consiste en montar
las chapas, en forma invertida, una con respecto a la siguiente,
según se observe en dicha figura 7 . De esta forma se evita
el entrehierro o espacio de aire que tanto contribuye a disminuir
la permeabilidad magnética del circuito, lo cual se traduce
en una pérdida en la intensidad o densidad del campo magnético,
que. en caso de unidades de potencia, resulta un inconveniente.
En
este tipo de núcleo se efectúa el bobinado de primario
y secundario en forma de "galleta", montándose
sobre la barra central de la forma como puede observarse en la figura
8 b.
La
disposición más usual y conveniente es la de disponer
el primario próximo al núcleo, bobinándose
sobre éste los restantes devanados. Tratándose de
transformadores de potencia, la sección del núcleo
es factor primordial para determinar la potencia que ha de disiparse
.
Para
el caso de transformadores con una disipación máxima
de 300 vatios, puede calcularse la sección del núcleo
de hierro necesario mediante la fórmula :
donde
A es la sección en centímetros cuadrados, y 1,16 un
valor constante,
Además
de considerar la sección del núcleo, es necesario
también tener en cuenta las dimensiones de la ventana, la
superficie ocupada por los bobinados, etcétera.

Fig.
8 a - Transformadores con núcleos tipo: (a) toroidal, (b)
de columnas, y (c) acorazado

Fig.
8 b - Construcción típica de un transformador de potencia
.
Básicamente,
un transformador son dos o más circuitos eléctricos
acoplados magnéticamente mediante un flujo común,
es decir, son dos o más bobinas acopladas. Cuando el transformador
está formado por dos bobinas acopladas, como el de la figura
8a (a) , se llama monofásico.
Para conseguir que haya un flujo común entre las bobinas
se puede utilizar un núcleo de aire, aunque resulta mucho
más sencillo utilizar un núcleo de hierro u otro material
ferromagnético (en este caso, el camino a través del
aire también existe, aunque el flujo no es común a
los dos devanados, y se llama flujo de dispersión). Para
que un devanado induzca tensión en el otro, el flujo común
ha de ser variable y, para ello, también ha de serlo la corriente
que lo cree (con corriente continua constante no se puede inducir
tensión).
Una característica del transformador es su reversibilidad,
lo cual quiere decir que también se puede alimentar por el
lado secundario y ceder energía al lado primario.
El
autotransformador.

Fig.
9 - Representación esquemática de dos tipos de autotransformadores
.

Autotransformador
con núcleo toroidal
El
transformador tipo que hemos estado estudiando ya vimos que posee
sus arrollamientos primario y secundario aislados y separados entre
sí. Existe, sin embargo, otro tipo de unidad denominada autotransformador,
el cual posee solo un devanado actuando como primario
y secundario. Un autotransformador es una bobina sobre un núcleo
magnético con una toma intermedia.
En
la figura 9 A , se representa un autotransformador reductor de tensión,
mientras que en B, de la misma figura, se aprecia un autotransformador
elevador de tensión .
Si
analizamos ambos esquemas. podemos ver que en el caso del auto transformador
reductor, parte del primario es el secandario, y en el autotransformador
elevador. parte del secundario es el primario.
El
principio de funcionamiento de este tipo de unidad está basado
también en el "efecto de transformador" que ya
analizamos y al propio tiempo por la conducción directa que
existe entre primario y secundario. Las ventajas del autotransformador
son varias y, entre ellas, el hecho de que para obtener una potencia
dada es necesario un núcleo de menor sección con respecto
a la sección que se precisaría para un transformador
común. El inconveniente es que el autotransformador no aisla
al secundario del circuito de línea.
El
autotransformador transfiere más potencia del primario al
secundario que un transformador construido con el mismo material.
La
potencia por inducción es la potencia que el primario del
autotransformador transfiere al secundario por efecto del flujo
común, es decir, por el efecto de la inducción magnética.
Es la potencia que transfiere el transformador a partir del que
está construido.
Comparando
el autotransformador con el transformador del que procede
-
transfiere más potencia;
- el rendimiento es mucho mejor, (con las mismas pérdidas
transfiere más potencia);
- tiene una tensión de cortocircuito pequeña, lo que
plantea el inconveniente de que la corriente en caso de cortocircuito
es elevada;
- no tiene aislados primario y secundario;
- aunque cuesta aproximadamente el mismo dinero que el transformador
(ambos tienen el mismo material), puede transmitir más potencia.
Comparando
un autotransformador con un transformador de la misma potencia
-
tiene menores reactancias de dispersión, ya que el flujo
de las primeras espiras del primario está completamente concatenado
por las espiras del secundario (son comunes);
- tiene menores pérdidas de potencia, pues en las espiras
en común del primario y del secundario sólo circula
una intensidad, mientras que en el transformador circula por un
lado Ip y por el otro Is
- necesita menor corriente de excitación, al poder ser el
circuito magnético de menor longitud, o sea de menor reluctancia;
- es de menor tamaño, emplea menos hierro y cobre, por lo
que cuesta menos dinero cuando la relación de transformación
no es muy diferente de 1:1; y
- presenta la desventaja de no tener aislados los devanados.
Por
todo ello, el autotransformador puede ser una opción válida
para relaciones de transformación próximas a la unidad
cuando no sea imprescindible tener aislados galvánicamente
primario y secundario.
Cuando
la toma intermedia del autotransformador se puede variar, se tiene
un autotransformador variable, que es muy utilizado en laboratorios
para la regulación de la tensión.
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