(Centro de transformación)
Tipos de transformadores
A continuación se presenta una breve descripción de los principales tipos de transformadores que pueden encontrarse en una subestación o centro de transformación, destacando sus implicancias energéticas.
La principal diferencia entre los transformadores de potencia para uso industrial se basa en el método utilizado para refrigerar el núcleo ferromagnético. Este enfriamiento es fundamental, ya que el aumento de temperatura provocado por las pérdidas en el hierro puede deteriorar el aislamiento eléctrico.
Transformadores con aislamiento dieléctrico líquido
Es el tipo de transformador más utilizado en instalaciones industriales y puede instalarse al aire libre.
El núcleo y los devanados se alojan dentro de un tanque metálico lleno de aceite mineral o aceite siliconado dieléctrico, cuya función principal es aislar eléctricamente y evacuar el calor generado por las pérdidas internas.

Para evitar contaminación ambiental o incendios en caso de fugas, es necesario disponer de una fosa o cubeta de contención.
La refrigeración se realiza mediante radiadores externos sobre los que circula aire natural o forzado mediante ventiladores. En algunos casos también se utilizan bombas para hacer circular el aceite.
Al evaluar el rendimiento global del transformador deben considerarse los consumos eléctricos de bombas y ventiladores.
Gracias a este sistema de enfriamiento, los devanados trabajan a temperaturas relativamente bajas (55 °C a 65 °C), reduciendo las pérdidas por efecto Joule y aumentando la vida útil del equipo.
Transformadores secos
Transformadores encapsulados en resina
Poseen características similares a los transformadores secos de devanados abiertos, pero los devanados están recubiertos por resina epoxi mezclada con sílice.
Este encapsulado mejora la resistencia al fuego y aumenta la seguridad de funcionamiento.

Su principal desventaja es el mayor costo inicial.
Transformadores de devanados abiertos (refrigerados por aire)
Son fáciles de instalar y requieren poco mantenimiento.
Al no contener aceite ni otros líquidos refrigerantes, no necesitan fosas de contención.
Sin embargo, no son adecuados para ambientes húmedos, salinos o muy polvorientos, ya que la humedad y los depósitos de polvo pueden deteriorar el aislamiento eléctrico y provocar descargas o fallas.
Como no poseen un sistema activo de refrigeración tan eficiente como los transformadores en aceite, trabajan a temperaturas más elevadas.
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