| Thermal expansion, ( Termodinámica ) dilatación térmica
THERMAL EXPANSION
The thermal expansion of materials can have several significant effects. Generally the coefficient of thermal expansion is inversely proportional to the melting point of the material. Alloying elements have a relatively minor effect on the thermal expansion of metals.
Shrink fits utilize thermal expansion and contraction. A part with a hole in it that is to be installed over a shaft such as a flange or a lever arm is heated and then it is slipped over a cool shaft or spindle. When it is later allowed to cool the part shrinks and the assembly becomes effectively integral.
Other examples in which relative expansion or contraction is important are electronic and computer components glass-to-metal seals struts on jet engines and moving parts in machinery that require certain clearances for proper functioning. The use of ceramic components in cast-iron engines also requires consideration of their relative expansions.
Improper selection of materials and assembly can cause thermal stresses and resultant cracking, warping or loosening of components in the structure during their service life. Thermal conductivity in conjunction with thermal expansion is what plays the most significant role in causing thermal stresses both in manufactured components and in tools and dies. This consideration is particularly important in for example a forging operation during which hot workpieces are consecutively placed over a relatively cool die making the die surfaces undergo thermal cycling. To reduce termal stresses a combination of high thermal conductivity and low thermal expansion is desirable.
Thermal stresses can lead to cracks in ceramic parts and in tools and dies made of relatively brittle materials. Thermal fatigue results from thermal cycling and causes a number of surface cracks especially in tools and dies for casting and metalworking operations ( heat checking ). Thermal shock is the term generally used to describe development of cracks after a single thermal cycle. Thermal stresses may be caused both by temperature gradients and by anisotropy of thermal expansion which we generally observe in hexagonal close-packed metals and in ceramics.
To alleviate some of the problems with thermal expansion a family of iron-nickel alloys with very low thermal-expansion coefficients has been developed, they are called low-expansion alloys.
The low thermal expansion characteristic of these alloys is often referred to as the Invar effect. The thermal coefficient of expansion is typically in the range of from 2 X 10-6 to 9 X 10-6 per °C. Invar itself typically has a composition of 64% iron and 36% nickel, other materials involve iron-nickel-cobalt alloys.
These alloys also have good thermal-fatigue resistance and good ductility as a result they can easily be formed into various shapes. Applications include (a) bimetallic strips consisting of a low-expansion alloy, metallurgically bonded to a high-expansion alloy, the strip bends when subjected to temperature changes and (b) high-quality glass-to-metal seals in which the thermal expansions are matched .
DILATACIÓN TÉRMICA
La dilatación térmica de los materiales puede tener varios efectos significativos. Por lo general, el coeficiente de dilatación térmica es inversamente proporcional al punto de fusión del material. Los elementos de aleación tienen un efecto relativamente menor en la dilatación térmica de los metales.
Los ajustes por contracción utilizan la dilatación y contracción térmica . Una pieza con una perforación, como por ejemplo, una brida o un brazo de palanca, que debe ser montada sobre una flecha, es calentada y después se le desliza sobre la flecha o husillo fríos. Cuando posteriormente se le deja enfriar, la pieza se encoge y el ensamble se hace efectivamente integral.
Otros ejemplos en los cuales la dilatación o contracción relativa son de importancia son los componentes electrónicos y de computadora, los sellos de vidrio a metal, los soportes de sujeción en los motores de propulsión a chorro y las partes móviles de maquinaria, que requieren de ciertas tolerancias para un funcionamiento adecuado. El uso de componentes cerámicos en motores de hierro fundido también requiere tomar en consideración las dilataciones relativas.
Una selección inadecuada de materiales y ensamble puede causar esfuerzos térmicos y el agrietamiento, doblez o aflojamiento resultante de los componentes en la estructura durante su vida de servicio. La conductividad térmica, en conjunción con la dilatación térmica, es lo que juega un papel de mayor significado en la generación de esfuerzos térmicos, tanto en componentes manufacturados como en herramientas y dados.
Esta consideración es particularmente importante en, por ejemplo, una operación de forja, durante la cual las piezas de trabajo calientes son colocadas de manera consecutiva sobre un dado relativamente frío haciendo que las superficies del dado sufran un ciclado térmico. Para reducir los esfuerzos térmicos, es deseable una combinación de una elevada conductividad térmica y de una baja dilatación térmica .
Los esfuerzos térmicos pueden conducir a grietas en partes cerámicas y en herramientas y dados fabricados de materiales relativamente frágiles. La fatiga térmica tiene lugar de un ciclado térmico, lo que causa un cierto número de grietas superficiales, especialmente en herramientas y dados para operaciones de fundición y de trabajo de metal (cuarteaduras de calor). El choque térmico es el término comúnmente utilizado para describir el desarrollo de grietas después de un sólo ciclo térmico. Los esfuerzos térmicos pueden ser causados tanto por los gradientes de temperatura como por 1a anisotropía de la dilatación térmica, que por lo general se observa en metales hexagonales compactos y en cerámicos.
Para reducir parte de los problemas de la dilatación térmica, se ha desarrollado una familia de aleaciones de hierro-níquel con coeficientes de dilatación térmica muy baja; se conocen como aleaciones de baja dilatación. La característica de baja dilatación térmica de estas aleaciones a menudo se conoce como efecto Invar. El coeficiente térmico de dilatación típicamente se encuentra dentro del rango de 2 X 10-6 a 9 X 10-6 X °C. EI Invar por sí mismo tiene una composición de 64% de hierro y 36% de níquel; otros materiales incluyen aleaciones de hierro, níquel y cobalto.
Estas aleaciones también tienen una buena resistencia térmica a la fatiga y una buena ductilidad; como resultado, se puede formar fácilmente con diferentes contornos. Las aplicaciones incluyen (a) tiras bimetálicas formadas por una aleación de baja dilatación, unida metalúrgicamente a una aleación de alta dilatación, la tira se tuerce al someterse a un cambio de temperatura; y (b) sellos de vidrio a metal de alta calidad en los cuales coinciden las dilataciones térmicas. |